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CopiadoMayo 13, 2026
Quistes: ¿por qué aparecen y cómo extraerlos?

Dr. Gotuzzo Colina, Victor Manuel CIRUGÍA GENERAL

¿Sabes qué son realmente los quistes y cuándo requieren atención médica? Los quistes son una de las consultas médicas más frecuentes, especialmente en mujeres. Aunque la mayoría son benignos, su aparición puede generar preocupación, molestias o dolor dependiendo de su tamaño y ubicación. Efectivamente, pueden aparecer en distintas partes del cuerpo como en la piel, ovarios, senos o riñones.
Por eso, reconocer sus síntomas y saber cuándo requieren evaluación médica es fundamental. En este artículo, te explicaremos las causas de los quistes, los tipos de quistes más comunes, cómo identificar sus síntomas y cuáles son los tratamientos.
¿Qué es un quiste?
Un quiste es una bolsa de tejido cerrada que se desarrolla anormalmente en el cuerpo y contiene líquido, aire, otros fluidos o material semisólido.
Estas formaciones pueden aparecer en cualquier órgano o tejido del cuerpo humano, desde la piel hasta los órganos internos como el hígado, los riñones y los ovarios. Los quistes se pueden formar dentro de cualquier tejido del cuerpo. No obstante, el lugar más común para la formación de quistes es la piel.
Los quistes pueden ser palpados desde el exterior o percibidos a través de técnicas de diagnóstico por imagen. Dependiendo de la ubicación, el tamaño y la causa, pueden ser indoloros o causar incomodidad y dolor, especialmente si presionan un nervio o impiden el funcionamiento normal de un órgano.
La mayoría de los quistes son benignos, es decir, no representan una amenaza para la vida del paciente. Sin embargo, algunos quistes pueden ser cancerosos o convertirse en cancerosos con el tiempo. Asimismo, aunque los quistes benignos no sean peligrosos por sí mismos, pueden causar problemas médicos serios debido a su ubicación y tamaño.
¿Por qué aparecen los quistes?
Los quistes tienen orígenes diversos que van desde procesos fisiológicos hasta condiciones patológicas. Comprender estas causas te ayudará a entender mejor esta condición.
Obstrucción de glándulas
Algunas glándulas del cuerpo pueden obstruirse y acumular líquido, formando quistes. Por ejemplo, cuando las glándulas sebáceas se rompen o bloquean pueden provocar quistes sebáceos. Asimismo, cuando las glándulas salivales se obstruyen con mucosidad, se forman quistes mucosos en el labio o alrededor de la boca.
Infecciones y procesos inflamatorios
Algunas infecciones bacterianas, virales o parasitarias pueden desencadenar la formación de un quiste inflamatorio. En este caso, el quiste es una respuesta del cuerpo para encapsular y aislar al agente infeccioso. Las infecciones de transmisión sexual como el herpes o el virus del papiloma humano pueden causar inflamación y formación de quistes vaginales.
Factores genéticos y hormonales
Enfermedades hereditarias como la enfermedad poliquística renal predisponen a la formación de quistes en los órganos afectados. En cuanto a los quistes ováricos, los cambios hormonales pueden interferir en el proceso normal de ovulación y resultar en quistes funcionales.
Traumatismos y lesiones
Algunas lesiones que generan acumulación de líquidos o inflamación pueden resultar en quistes, sobre todo en áreas como las articulaciones o los tejidos blandos.
Desarrollo embrionario anormal
Algunos quistes se forman durante el desarrollo fetal debido a alteraciones en la diferenciación celular. Por ejemplo, los quistes branquiales se presentan durante el desarrollo embrionario cuando los tejidos en el cuello y la clavícula no se desarrollan normalmente.
Tipos de quistes más comunes
Existen múltiples tipos de quistes que varían según su ubicación y composición.
Quistes en la piel (sebáceo, epidérmico y pilonidal)
Los quistes epidérmicos son los quistes cutáneos más comunes, llenos de queratina y con un poro visible. Los quistes pilares aparecen principalmente en el cuero cabelludo y pueden ser hereditarios. El quiste pilonidal se forma en la parte superior del surco del glúteo, causado por cambios hormonales, crecimiento del vello y fricción.
Quistes en los ovarios
Los quistes ováricos son sacos llenos de líquido en los ovarios. Los quistes funcionales (foliculares y de cuerpo lúteo) se forman durante el ciclo menstrual y suelen desaparecer solos en 2 a 3 ciclos. Otros tipos incluyen quistes dermoides, cistoadenomas y endometriomas.
Quistes en los senos
Los quistes mamarios son sacos llenos de líquido dentro de las mamas, más comunes en mujeres antes de la menopausia. Pueden variar desde el tamaño de un guisante hasta 5 cm.
Quistes en los riñones y el hígado
Los quistes renales simples afectan aproximadamente a 1 de cada 10 personas, aumentando a 1 de cada 5 en mayores de 50 años. Son benignos y raramente causan problemas.
Quiste de Baker y quiste de ganglio
El quiste de Baker es una acumulación de líquido sinovial detrás de la rodilla. Los quistes ganglionares son bultos llenos de líquido cerca de articulaciones o tendones, especialmente en muñecas y manos.
Quiste de Bartolino y quiste de Naboth
Los quistes de Bartolino se forman cuando se obstruyen las glándulas de Bartolino en la abertura vaginal. Los quistes de Naboth aparecen en el cuello del útero cuando las células externas crecen sobre el tejido productor de mucosidad.
Quistes cerebrales y aracnoideos
Los quistes aracnoideos son sacos llenos de líquido cefalorraquídeo entre el cerebro o la médula espinal y la membrana aracnoidea. Pueden ser congénitos o secundarios a lesiones, meningitis o tumores.
Síntomas de quistes
Identificar un quiste depende principalmente de su ubicación y de si presenta complicaciones. Algunos quistes no presentan síntomas y solo se descubren de forma incidental, es decir, durante estudios de imagen realizados por otros motivos.
En caso de presentar síntomas, los más frecuentes son:
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Dolor persistente: los quistes grandes o aquellos situados cerca de estructuras delicadas, como nervios o articulaciones, pueden provocar un dolor persistente o que aparece y desaparece.
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Inflamación o bulto visible: cuando los quistes se forman en la piel o en tejidos cercanos a la superficie, se perciben generalmente como bultos que se pueden ver o tocar.
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Cambios funcionales: los quistes que se forman en órganos internos (como los riñones, el hígado o los ovarios) tienen el potencial de afectar su funcionamiento normal. Esto puede manifestarse a través de síntomas como dificultades para orinar, malestar en la zona abdominal o irregularidades en el ciclo menstrual.
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Infección: si un quiste se infecta, puede provocar síntomas como enrojecimiento, un aumento de la temperatura en la zona afectada, sensibilidad al tacto o incluso fiebre.
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Compresión de estructuras vecinas: en el caso de quistes cerebrales o espinales, la compresión puede desencadenar síntomas neurológicos. Estos incluyen dolores de cabeza (cefaleas), pérdida de fuerza o alteraciones en la sensibilidad.
¿Cómo saber si tengo quistes?
La detección de quistes varía según su ubicación en el cuerpo. En primer lugar, el médico preguntará sobre tus antecedentes personales y familiares, seguido de una exploración vaginal y abdominal. La ecografía vaginal y/o abdominal permite determinar el tamaño y las características del quiste. En ocasiones, los quistes grandes situados por encima del alcance de la ecografía vaginal requieren ecografía abdominal.
Asimismo, cuando el quiste es complejo se solicitan análisis de sangre con marcadores tumorales. El CA125 elevado representa una señal de alarma, aunque no siempre indica malignidad. Por otro lado, otras pruebas de diagnóstico por imagen incluyen la resonancia magnética (RM) y la tomografía computarizada (TC).
Para los quistes en los senos, el diagnóstico incluye un examen físico del bulto mamario, pruebas por imágenes como ecografía o mamografía, y posiblemente una aspiración con aguja fina. Si sale líquido durante la aspiración y el bulto desaparece, se confirma un quiste mamario inmediatamente.
Los quistes renales se clasifican mediante TC con contraste o resonancia magnética. En caso de quistes complejos, se puede realizar una punción con aguja fina dirigida por ecografía o TC. Muchos quistes se descubren durante exámenes pélvicos rutinarios o ecografías solicitadas por otras razones.
¿Cuándo los quistes requieren atención médica?
Reconocer las señales de alarma te permitirá actuar rápidamente cuando un quiste representa un riesgo para tu salud. Busca atención médica inmediata si experimentas dolor pélvico o abdominal intenso o repentino, dolor acompañado de fiebre o vómitos, o signos de choque como piel fría y húmeda, respiración agitada, aturdimiento o debilidad.
La torsión ovárica constituye una complicación preocupante que ocurre cuando el quiste provoca que el ovario se tuerza, cortando el suministro de sangre y afectando el tejido. Sin intervención quirúrgica, el ovario puede morir. Asimismo, la ruptura del quiste, aunque poco común, genera dolor pélvico muy agudo y sangrado interno que requiere evaluación inmediata por un especialista.
Debes consultar a tu médico si experimentas síntomas persistentes como períodos menstruales anormalmente pesados o irregulares, distensión abdominal inexplicada o desmayos. Para valorar tu caso específico, considera reservar una cita en la especialidad de Cirugía General de Clínica Stella Maris.
Tratamientos para quistes
El tratamiento para quistes depende de la edad, del tipo y tamaño del quiste, y de los síntomas que presentes.
Observación y seguimiento médico
Muchos quistes desaparecen solos y solo necesitan controles periódicos. Algunos quistes requieren drenar el líquido acumulado para aliviar molestias o tratar infecciones.
La cirugía puede recomendarse cuando el quiste causa dolor, crece rápidamente o presenta características sospechosas.
Drenaje del quiste
Para quistes de Bartolino pequeños y asintomáticos no se da tratamiento, solo seguimiento clínico. Cuando se identifica proceso infeccioso, se debe drenar o realizar marsupialización quirúrgica de la lesión cuando se presenta en forma de absceso. Asimismo, la aspiración con aguja es una técnica menos invasiva utilizada para drenar el contenido.
Medicamentos (antibióticos y antiinflamatorios)
Los antibióticos de amplio espectro se usan de primera elección cuando existe infección, además de antiinflamatorios como diclofenaco y analgésicos como paracetamol.
Extracción quirúrgica
La cirugía probablemente será necesaria para quistes ováricos complejos que no desaparecen, quistes que causan síntomas persistentes, quistes que aumentan de tamaño, o quistes simples mayores a 10 centímetros. El procedimiento quirúrgico se puede hacer mediante cirugía de invasión mínima (laparoscopia) introduciendo un laparoscopio e instrumentos a través de pequeños cortes en el abdomen.
Si el quiste es grande o hay preocupación de cáncer, se debe hacer un procedimiento abierto con un corte más grande. Para valorar tu caso de manera personalizada, agenda una cita en la especialidad de Cirugía General de Clínica Stella Maris.
Tratamientos hormonales para quistes ováricos
Los anticonceptivos hormonales, como las píldoras anticonceptivas, hacen que no ovules y eso podría evitar que se formen más quistes ováricos. No obstante, estudios recientes aleatorizados demuestran que el tratamiento con anticonceptivos orales no aporta ningún beneficio para la desaparición de quistes existentes.
Remedios caseros
En algunos casos, aplicar compresas tibias puede ayudar a aliviar molestias. Sin embargo, los remedios caseros no reemplazan la evaluación médica.
Preguntas frecuentes
¿Cuáles son las diferencias entre un quiste y un tumor?
Los tumores y los quistes representan dos tipos distintos de crecimientos. Un quiste es una bolsa que contiene aire, líquido u otro material, mientras que un tumor es cualquier masa de tejido o hinchazón.
¿Los quistes inflaman el vientre?
Los quistes ováricos pueden causar distensión o hinchazón abdominal. Específicamente, puedes palpar su apariencia al presionar la parte inferior del vientre, y en algunos casos aparece un pequeño bulto en el lado afectado.
¿Cómo se determina si un quiste es benigno o necesita tratamiento?
La mayoría de los quistes son benignos, pero requieren de estudios para descartar complicaciones. El mejor examen para determinar si un quiste es benigno o maligno es una biopsia.
¡Agenda tu cita en Clínica Stella Maris!
Aunque generalmente la mayoría de los quistes son benignos, es importante no ignorar síntomas persistentes como dolor, inflamación o cambios repentinos. Un diagnóstico médico oportuno permite recibir el tratamiento adecuado según tu caso específico, ya sea observación, drenaje o cirugía.
Reserva una cita en la especialidad de Cirugía General de Clínica Stella Maris y recibe una evaluación médica confiable y especializada.





