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CopiadoDiciembre 18, 2025
¿Qué es la leucemia?: causas y síntomas

Dra. Jhong Olivera, Mercy Rosana HEMATOLOGÍA

La leucemia afecta a personas de todas las edades, siendo el cáncer más común en niños menores de 15 años y también frecuente en adultos mayores de 65 años. Es una afección maligna caracterizada por la producción excesiva de leucocitos inmaduros, lo que suprime la producción de células sanguíneas normales.
Los síntomas varían según diversos factores como el tipo específico de leucemia, la edad del paciente y su estado general de salud, volviéndose generalmente más frecuentes e intensos con el tiempo.
A lo largo de este artículo, conocerás las causas, síntomas y principales tipos de leucemia, además de información sobre su diagnóstico, tratamiento y posibles medidas preventivas.
¿Qué es la leucemia?
La palabra "leucemia" proviene del griego y significa "sangre blanca", una referencia directa al aumento descontrolado de glóbulos blancos o leucocitos que caracteriza esta enfermedad. Fundamentalmente, la leucemia es un cáncer que afecta la médula ósea, ese tejido blando y esponjoso ubicado en el interior de los huesos.
En condiciones normales, la médula ósea produce diferentes tipos de células sanguíneas de manera equilibrada: glóbulos rojos, plaquetas y glóbulos blancos. Sin embargo, cuando se desarrolla la leucemia, ocurre un daño en el material genético (ADN) de las células sanguíneas. Como resultado, estas células no maduran correctamente ni llegan a ser funcionales.
A medida que estas células anormales se multiplican rápidamente, invaden la médula ósea e impiden la producción de células sanguíneas normales. Este desequilibrio provoca que disminuyan las células normales, causando síntomas potencialmente graves.
Además, estas células cancerosas pueden propagarse al torrente sanguíneo, los ganglios linfáticos e incluso viajar al cerebro, médula espinal y otras partes del organismo. La evolución de esta enfermedad varía enormemente, desde formas agudas que requieren intervención inmediata hasta variantes crónicas que progresan lentamente durante años.
Síntomas de la leucemia
Los síntomas de la leucemia aparecen cuando las células cancerosas invaden la médula ósea e interfieren con la producción normal de células sanguíneas. Aunque inicialmente pueden ser sutiles, estos signos se vuelven más intensos con el tiempo, especialmente en las formas agudas de la enfermedad.
Síntomas de leucemia en niños
En los pequeños, la leucemia puede manifestarse como cansancio persistente, debilidad y palidez debido a la anemia (bajos niveles de glóbulos rojos). Frecuentemente presentan fiebre recurrente, infecciones que no mejoran y aparición de moretones o sangrados espontáneos, como hemorragias nasales.
También es común observar dolor en huesos o articulaciones, causado por la acumulación de células leucémicas cerca de la superficie ósea. Algunos niños desarrollan petequias (pequeños puntos rojos planos bajo la piel), hinchazón abdominal o ganglios linfáticos agrandados en el cuello, axilas o ingle.
Síntomas de leucemia en adultos
En adultos, además de los síntomas mencionados, la leucemia puede causar sudores nocturnos intensos, pérdida de peso involuntaria y fatiga extrema. Las manifestaciones varían significativamente entre leucemias agudas y crónicas. Mientras las primeras suelen producir síntomas repentinos, las formas crónicas pueden permanecer asintomáticas durante años, descubriéndose a menudo durante análisis rutinarios.
Con el tiempo, pueden aparecer dolor e hinchazón abdominal por agrandamiento del hígado o bazo. La invasión de células leucémicas al cerebro puede provocar dolores de cabeza, convulsiones o alteraciones visuales.
Causas de la leucemia
A diferencia de otros tipos de cáncer, las causas exactas de la leucemia no están completamente identificadas. Sin embargo, los científicos han descubierto varios factores que pueden desencadenar esta enfermedad.
En primer lugar, la leucemia comienza con mutaciones en el ADN de las células productoras de sangre. Estas alteraciones genéticas provocan que las células se reproduzcan y crezcan de forma descontrolada, impidiendo la función normal de la médula ósea. Con el tiempo, estas células anormales superan en número a las células sanguíneas normales, causando los síntomas característicos de la enfermedad.
Para comprender mejor esta enfermedad, es fundamental reconocer que las causas generalmente involucran una combinación de factores ambientales y genéticos que interactúan de manera compleja.
Factores de riesgo de la leucemia
Existen diversos factores que pueden incrementar el riesgo de desarrollar leucemia, aunque tener estos factores no garantiza que aparezca la enfermedad.
Exposición a radiación o químicos
La exposición a altas dosis de radiación ionizante representa un factor de riesgo significativo. Incluso niveles bajos de radiación podrían aumentar el riesgo, aunque en menor medida.
El benceno, presente en refinerías, plantas químicas, emisiones vehiculares y humo del tabaco, está firmemente vinculado con la leucemia, especialmente la mieloide aguda.
Factores genéticos y síndromes hereditarios
Ciertos síndromes genéticos aumentan considerablemente el riesgo de leucemia, entre ellos:
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Síndrome de Down
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Síndrome de Li-Fraumeni
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Anemia de Fanconi
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Ataxia-telangiectasia
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Síndrome de Bloom
Tratamientos previos contra el cáncer
Los pacientes tratados con ciertos quimioterápicos pueden desarrollar leucemia años después. Los agentes alquilantes y los inhibidores de topoisomerasa II están particularmente asociados con este riesgo. La radioterapia también incrementa la posibilidad de leucemia secundaria.
Mutaciones en el ADN y cambios cromosómicos
Las translocaciones cromosómicas son alteraciones frecuentes en leucemias. El ejemplo más conocido es el cromosoma Filadelfia (intercambio entre cromosomas 9 y 22), presente en leucemias linfocítica aguda y mieloide crónica. Otros cambios incluyen deleciones (pérdida de parte de un cromosoma) e inversiones (reordenamiento del ADN).
Tipos de leucemia
Las leucemias se clasifican principalmente según dos criterios fundamentales: la velocidad de progresión y el tipo de célula sanguínea afectada. De acuerdo con estas características, se dividen en cuatro tipos principales.
Leucemia linfoblástica aguda (LLA)
Esta forma de leucemia afecta las células linfoides (linfocitos) que componen el sistema inmunitario. Se caracteriza por un desarrollo rápido y es el tipo más frecuente en niños y adolescentes. Las células cancerosas se multiplican aceleradamente y no funcionan correctamente, lo que provoca una rápida manifestación de síntomas.
Leucemia mieloide crónica (LMC)
Afecta principalmente a adultos, especialmente a personas mayores de 65 años. Esta variante se origina en las células mieloides e, inicialmente, progresa lentamente. Muchos pacientes pueden permanecer sin síntomas durante meses o incluso años. Se relaciona con una alteración cromosómica específica conocida como cromosoma Filadelfia.
Leucemia mieloide aguda (LMA)
Representa el tipo más común de leucemia en general. Afecta tanto a adultos (generalmente a partir de los 65 años) como a niños, aunque en menor proporción. Esta variante progresa rápidamente y compromete las células mieloides, responsables de producir glóbulos rojos, algunos tipos de glóbulos blancos y plaquetas.
Leucemia linfocítica crónica (LLC)
Es la forma crónica más frecuente en adultos. Asimismo, afecta principalmente a personas mayores de 65 años y raramente se presenta en niños o adolescentes. Se desarrolla lentamente y permite que las células sanguíneas maduras cumplan sus funciones normales durante un tiempo antes de volverse cancerosas, usualmente no requiere tratamiento. Esta variante suele detectarse en pacientes asintomáticos en los chequeos hematológicos rutinarios.
¿Cómo saber si tengo leucemia?
Ante la sospecha de leucemia, el diagnóstico temprano resulta fundamental. Es importante destacar que en algunos casos la leucemia no presenta síntomas evidentes y se detecta mediante análisis de rutina.
Para diagnosticar la leucemia, los médicos realizan inicialmente un examen físico completo. Buscarán signos como palidez debido a la anemia, ganglios linfáticos inflamados y agrandamiento del hígado y bazo.
Posteriormente, los análisis de sangre permitirán determinar si existen niveles anormales de glóbulos rojos, blancos o plaquetas. Si estos resultados sugieren leucemia, se recomienda un análisis de médula ósea, extrayendo una muestra de médula ósea de los huesos mediante una aguja especial.
Si presentas síntomas preocupantes, te recomendamos reservar una cita en la especialidad de Hematología de Clínica Stella Maris para una evaluación profesional y un diagnóstico preciso.
Tratamiento para la leucemia
El tratamiento de la leucemia requiere un enfoque personalizado que contempla múltiples factores como la edad, el estado de salud general y el tipo específico de leucemia diagnosticada.
En primer lugar, la quimioterapia constituye el pilar fundamental del tratamiento, administrándose en ciclos que incluyen períodos de descanso para la recuperación del paciente. Dependiendo del caso, puede complementarse con terapias dirigidas que actúan sobre marcadores específicos de las células cancerosas, reduciendo el daño a las células sanas.
La radioterapia utiliza rayos de alta energía para destruir células leucémicas, siendo especialmente útil como preparación para el trasplante de médula ósea. Este último procedimiento reemplaza la médula enferma con células madre sanas de un donante compatible.
Además, las opciones de tratamiento modernas incluyen la inmunoterapia, que potencia el sistema inmunológico para combatir el cáncer, y la terapia CAR-T, que modifica genéticamente las células T del paciente para atacar la leucemia.
El tratamiento habitualmente se estructura en fases: inducción (para lograr la remisión inicial), consolidación (para eliminar células residuales) y mantenimiento (para prevenir recaídas). Los adultos mayores o personas con salud frágil pueden recibir protocolos menos intensivos.
¿Cómo prevenir la leucemia?
Aunque actualmente no existe una manera segura de prevenir la mayoría de los casos de leucemia, algunas medidas pueden ayudar a reducir ciertos factores de riesgo asociados con esta enfermedad.
El hábito de fumar representa el factor de riesgo controlable más significativo para el desarrollo de leucemia mieloide aguda. Por lo tanto, evitar el consumo de tabaco constituye la acción preventiva más efectiva que puedes tomar.
Asimismo, es recomendable limitar la exposición a productos químicos cancerígenos como el benceno, presente en refinerías, plantas químicas y emisiones vehiculares. En el entorno laboral, sigue las medidas de seguridad cuando manejes sustancias potencialmente tóxicas.
Mantener un peso saludable y realizar actividad física regular puede reducir el riesgo de varios tipos de cáncer. Una alimentación rica en frutas, verduras y granos integrales, junto con la limitación de alimentos procesados, carnes rojas y alcohol, también contribuye a la prevención.
Si has recibido tratamientos previos con quimioterapia o radioterapia, debes mantener un seguimiento médico regular, ya que estos aumentan el riesgo de leucemia secundaria. Evitar la exposición innecesaria a radiación médica.
Preguntas frecuentes
¿La leucemia tiene cura?
El pronóstico varía según el tipo de leucemia y la edad del paciente. En niños con leucemia linfoblástica aguda (LLA), la tasa de curación global se aproxima al 91% actualmente. Sin embargo, algunos pacientes (entre 10-20%) no responden satisfactoriamente al tratamiento.
En adultos, la respuesta al tratamiento suele ser menos favorable. Muchos pacientes experimentan remisión, lo que significa que los signos y síntomas desaparecen temporal o permanentemente. Con el tratamiento adecuado, numerosas personas pueden vivir vidas largas y productivas incluso con esta enfermedad.
¿La leucemia es contagiosa?
No, la leucemia no es una enfermedad contagiosa. No se transmite de persona a persona mediante contacto físico, convivencia o cualquier tipo de interacción social. Al ser un cáncer originado por mutaciones celulares, no existe riesgo de contagio.
¿La anemia puede causar leucemia?
No hay evidencia científica de que la anemia cause leucemia. Aunque ambas afectan la sangre, son condiciones distintas. La anemia se caracteriza por insuficientes glóbulos rojos sanos, mientras la leucemia es un cáncer que comienza en las células sanguíneas. Frecuentemente, la anemia aparece como síntoma de leucemia, no como causa.
¿La leucemia es hereditaria?
Las leucemias suelen ser esporádicas y no hereditarias. Aproximadamente un 10% pueden tener origen germinal heredado. No existe "leucemia hereditaria" como tal, sino predisposición genética al desarrollarla. Algunos trastornos genéticos como el síndrome de Down, Fanconi o Li-Fraumeni aumentan significativamente el riesgo.
Ciertamente, la leucemia representa un desafío médico complejo que afecta a miles de personas anualmente en todo el mundo. Aunque esta enfermedad puede manifestarse de diversas formas, desde variantes agudas hasta crónicas, el diagnóstico temprano resulta fundamental para mejorar significativamente las probabilidades de éxito en el tratamiento.
Las investigaciones han avanzado considerablemente en las últimas décadas, ofreciendo nuevas esperanzas para pacientes que antes tenían opciones limitadas.
Asimismo, ante la presencia de síntomas como cansancio persistente, fiebre inexplicable o tendencia a moretones, puedes reservar una cita en la especialidad de Hematología de Clínica Stella Maris para una evaluación profesional oportuna.





