Bienestar y prevención

Enero 2, 2026

Insuficiencia cardíaca: ¿por qué ocurre y cuándo requiere cirugía?

Dr. Ponce Tirado, Freddy Hernán

Dr. Ponce Tirado, Freddy Hernán CIRUGÍA TORÁCICA Y CARDIOVASCULAR

Insuficiencia cardíaca: ¿por qué ocurre y cuándo requiere cirugía?

La insuficiencia cardíaca es una afección grave en la que el corazón pierde la capacidad para bombear sangre rica en oxígeno de forma eficiente al resto del organismo. Aunque puede manifestarse a cualquier edad, la probabilidad de sufrirla aumenta con los años. Sin un tratamiento adecuado, esta condición podría tener un pronóstico peor que el de algunos tipos de cáncer.

Si experimentas síntomas como falta de aire (disnea), cansancio extremo o dificultad para respirar estando acostado (ortopnea), podrías estar enfrentando signos de que tu corazón no funciona correctamente. Esta condición puede presentarse después de sufrir un infarto de miocardio o una angina de pecho, y en casos graves, algunas personas podrían necesitar un trasplante de corazón o un dispositivo de asistencia cardíaca.

A pesar de su gravedad, es importante saber que actualmente existen avances médicos significativos, con técnicas quirúrgicas que ofrecen una supervivencia cercana al 90% al primer año y alrededor del 75% a los cinco años.

En este artículo, analizaremos las causas más comunes, como la enfermedad de la arteria coronaria y la presión arterial alta no controlada, los diferentes tipos de insuficiencia cardíaca, y las opciones de tratamiento disponibles.

¿Qué es la insuficiencia cardíaca y cómo afecta al corazón?

La insuficiencia cardíaca ocurre cuando el músculo cardíaco no puede bombear sangre adecuadamente para satisfacer las necesidades del organismo. A diferencia de lo que su nombre sugiere, no significa que el corazón haya dejado de funcionar completamente, sino que trabaja con menor eficiencia.

Cuando la sangre retrocede, se puede acumular líquido en los pulmones, lo que provoca dificultad para respirar. La insuficiencia cardíaca es una afección potencialmente mortal; no obstante, un tratamiento adecuado puede aliviar los síntomas y, en algunos casos, contribuir a una mayor longevidad.

Tipos de insuficiencia cardíaca

Existen diversas formas de clasificación de insuficiencia cardíaca según diferentes criterios médicos. La clasificación más utilizada actualmente estratifica a los pacientes en dos categorías principales según su fracción de eyección (FE), que mide el porcentaje de sangre que el corazón bombea en cada latido.

Adicionalmente, existe la escala de la New York Heart Association (NYHA), que clasifica la gravedad en cuatro grupos según los síntomas (desde asintomáticos hasta síntomas en reposo), y los estadios de la American Heart Association/American College of Cardiology, que van desde el estadio A (riesgo sin daño estructural) hasta el D (insuficiencia avanzada refractaria al tratamiento).

Desde el punto de vista clínico, entre los principales tipos de insuficiencia cardíaca se encuentran:

Insuficiencia cardíaca izquierda y derecha

La insuficiencia cardíaca izquierda afecta al ventrículo izquierdo, la principal cámara de bombeo. Cuando este falla, la sangre se acumula en los pulmones, causando dificultad para respirar (disnea). Esta forma es más común que la derecha.

Por otro lado, la insuficiencia cardíaca derecha ocurre cuando el ventrículo derecho no bombea adecuadamente hacia los pulmones, provocando acumulación de líquido en piernas, abdomen e hígado. Con frecuencia, la insuficiencia izquierda prolongada termina causando también insuficiencia a la derecha, lo que se conoce como insuficiencia biventricular.

Insuficiencia cardíaca sistólica y diastólica

En la insuficiencia sistólica (también denominada insuficiencia con fracción de eyección reducida), el corazón no se contrae con suficiente fuerza durante los latidos. Una fracción de eyección inferior al 40% indica este tipo de insuficiencia. Mientras tanto, en la insuficiencia diastólica (con fracción de eyección preservada), el problema está en la relajación: el ventrículo izquierdo se vuelve rígido y no puede llenarse completamente de sangre entre latidos.

Insuficiencia cardíaca congestiva y crónica

La insuficiencia cardíaca congestiva se caracteriza por la acumulación de líquidos en pulmones y tejidos. Cuando afecta simultáneamente ambos lados del corazón, provoca síntomas combinados como dificultad respiratoria e hinchazón.

La insuficiencia cardíaca crónica representa una condición prolongada donde los síntomas persisten a largo plazo, aunque pueden variar en intensidad. A diferencia de la insuficiencia cardíaca aguda, que aparece súbitamente con síntomas graves, la crónica se desarrolla gradualmente y empeora con el tiempo.

Causas de insuficiencia cardíaca

Múltiples enfermedades y condiciones clínicas pueden deteriorar progresivamente la función del corazón y llevarlo al desarrollo de la insuficiencia cardíaca. Entender estas causas resulta fundamental para el diagnóstico y tratamiento adecuados.

Cardiopatía isquémica y ataques cardíacos

La enfermedad coronaria representa la causa más frecuente de insuficiencia cardíaca, presente en aproximadamente dos tercios de los pacientes, especialmente en aquellos con fracción de eyección reducida. Cuando las arterias coronarias se estrechan por acumulación de depósitos grasos, el flujo sanguíneo disminuye. Si una arteria se obstruye completamente, ocurre un infarto que daña permanentemente parte del músculo cardíaco, comprometiendo su capacidad para bombear eficientemente.

Hipertensión arterial no controlada

La presión arterial alta se observa en aproximadamente el 70% de los pacientes con insuficiencia cardíaca, principalmente en quienes presentan fracción de eyección preservada. Cuando la presión es excesiva, el corazón debe trabajar con mayor intensidad. Para compensar, el músculo cardíaco se engrosa y aumenta de tamaño, pero eventualmente esta compensación falla, provocando síntomas.

Enfermedades valvulares y arritmias

Las válvulas cardíacas dañadas o mal funcionantes alteran el flujo sanguíneo, obligando al corazón a esforzarse más. Asimismo, los ritmos cardíacos irregulares, tanto rápidos como lentos, pueden comprometer seriamente la función cardíaca.

Factores de riesgo no cardíacos

La anemia está presente en el 15 a 30% de los pacientes con insuficiencia cardíaca. Los trastornos tiroideos también pueden desencadenarla: el hipotiroidismo severo causa miocardiopatía con disfunción sistólica, mientras que el hipertiroidismo aumenta las demandas cardíacas. Adicionalmente, las infecciones generalizadas pueden sobrecargar temporalmente el corazón o dañar directamente el músculo cardíaco.

Síntomas de insuficiencia cardíaca

Los síntomas de insuficiencia cardíaca varían según el tipo y la gravedad de la enfermedad. Reconocerlos a tiempo puede marcar una diferencia significativa en el pronóstico y calidad de vida.

Dificultad para respirar y fatiga

La disnea (falta de aire) constituye el síntoma más común y suele aparecer primero durante actividades como subir escaleras. A medida que la condición progresa, puede manifestarse incluso en reposo. La fatiga también resulta característica, provocando cansancio extremo que no mejora con descanso. Algunas personas mayores con poca actividad física pueden no notar la dificultad respiratoria, pero experimentan confusión y debilidad generalizada.

Hinchazón (edema) en piernas, abdomen o tobillos

La retención de líquidos causa edema visible principalmente en tobillos y pies, empeorando al final del día o tras permanecer de pie. Al presionar la piel hinchada, queda una marca característica (edema con fóvea). Esta acumulación puede extenderse al abdomen, provocando sensación de hinchazón estomacal y malestar.

Palpitaciones, tos persistente y aumento de peso

Muchos pacientes experimentan latidos cardíacos irregulares o acelerados. La tos seca persistente, a veces con esputo blanquecino o rosáceo, aparece cuando hay congestión pulmonar. Un aumento súbito de peso (más de 2 kg en 3 días) indica retención significativa de líquidos.

Síntomas nocturnos: ortopnea y disnea paroxística

La ortopnea es la dificultad respiratoria al acostarse, obligando a utilizar varias almohadas para dormir semisentado. Por otra parte, la disnea paroxística nocturna provoca despertares bruscos con sensación intensa de ahogo, generalmente tras varias horas de sueño, y tarda más en aliviarse aun después de incorporarse.

Diagnóstico de insuficiencia cardíaca

El diagnóstico preciso de la insuficiencia cardíaca combina la evaluación clínica con pruebas especializadas. Inicialmente, el médico analizará tus síntomas, realizará un examen físico completo y revisará tu historial médico. Para confirmar el diagnóstico, se utilizan diversos exámenes.

La ecocardiografía es fundamental pues muestra cómo se contrae y relaja el corazón, además de proporcionar información sobre el tamaño cardíaco y funcionamiento valvular. Este examen mide la fracción de eyección, considerándose insuficiencia cardíaca cuando este valor es inferior al 40%.

Los análisis de sangre son importantes para detectar biomarcadores como el péptido natriurético cerebral (BNP), cuyas concentraciones aumentan durante la insuficiencia cardíaca. Otras pruebas incluyen electrocardiogramas, resonancias magnéticas, cateterismos cardíacos y pruebas de esfuerzo.

Tratamiento para insuficiencia cardíaca

El tratamiento de insuficiencia cardíaca requiere un enfoque integral que combina medicamentos, cambios en el estilo de vida y, en algunos casos, intervenciones quirúrgicas. El tratamiento farmacológico de base incluye inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA) o antagonistas de los receptores de angiotensina II (ARA II), que ayudan a relajar los vasos sanguíneos reduciendo la presión arterial.

Los betabloqueantes disminuyen la frecuencia cardíaca y la presión arterial, permitiendo que el corazón trabaje con menor esfuerzo. Asimismo, los diuréticos son fundamentales para eliminar el exceso de líquidos y reducir la congestión pulmonar.

Para casos con fracción de eyección reducida, se recomienda comenzar con dosis bajas de medicamentos e ir aumentándolas cada 2 a 4 semanas hasta alcanzar la dosis máxima tolerada. Durante este proceso, es esencial el monitoreo regular de la función renal y los niveles de potasio.

Además de la medicación, las estrategias no farmacológicas juegan un papel crucial: dietas como DASH o mediterránea han mostrado beneficios significativos, junto con actividad física estructurada y rehabilitación cardíaca que mejoran la capacidad funcional y reducen hospitalizaciones.

En casos donde los tratamientos convencionales no son suficientes, una evaluación quirúrgica especializada es fundamental. Reserva tu cita en la especialidad de Cirugía torácica y cardiovascular de Clínica Stella Maris.

¿Cuándo se requiere cirugía y qué opciones existen?

Ante la progresión de la insuficiencia cardíaca a pesar del tratamiento médico óptimo, las intervenciones quirúrgicas se convierten en alternativas necesarias.

Cirugía de revascularización coronaria (bypass)

La cirugía de revascularización coronaria (bypass) es recomendada cuando existe obstrucción en la arteria principal izquierda del corazón o estrechamiento grave de las arterias coronarias principales. La cirugía consiste en tomar un vaso sanguíneo sano y conectarlo por encima y debajo de las arterias obstruidas, mejorando así el flujo sanguíneo hacia el músculo cardíaco.

Reemplazo o reparación de válvulas cardíacas

Si una válvula cardíaca defectuosa es la causante de la insuficiencia cardíaca, el médico podría recomendar repararla o reemplazarla. Existen diversos tipos de cirugías valvulares, desde procedimientos a corazón abierto hasta técnicas mínimamente invasivas.

Implante de marcapasos o desfibrilador

Los dispositivos implantables también juegan un papel crucial. El desfibrilador cardioversor implantable previene complicaciones monitoreando los latidos cardíacos. Si detecta ritmos peligrosos, intenta regularlos o aplica una descarga para restablecer el ritmo normal. También puede funcionar como marcapasos acelerando ritmos lentos.

Trasplante cardíaco

Para insuficiencia cardíaca severa donde medicamentos y cirugías no ayudan, podría considerarse un trasplante cardíaco. Este procedimiento no es adecuado para todos los pacientes, se reserva para pacientes con insuficiencia cardíaca terminal sin otras opciones de tratamiento, ofreciendo una supervivencia superior al 70% a los 5 años.

En resumen, la insuficiencia cardíaca representa una condición seria que afecta la capacidad del corazón para bombear sangre eficientemente. Aunque inicialmente puede parecer alarmante, el diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado mejoran significativamente el pronóstico. 

Los avances médicos actuales ofrecen múltiples opciones de tratamiento adaptadas a cada tipo y gravedad de la enfermedad. Adicionalmente, los cambios en el estilo de vida, especialmente la adopción de dietas saludables y programas de actividad física estructurada, complementan el efecto de los medicamentos.

Sin embargo, cuando estos tratamientos no resultan suficientes, una evaluación quirúrgica especializada puede marcar la diferencia en el pronóstico. El equipo de Cirugía Torácica y Cardiovascular de Clínica Stella Maris está preparado para acompañarte en cada etapa del tratamiento. Agenda tu cita y pon tu salud cardiovascular en manos de especialistas con amplia experiencia.

El manejo exitoso de la insuficiencia cardíaca requiere, por lo tanto, un enfoque integral y personalizado y basado en evidencia médica. Reconocer los síntomas a tiempo, mantener controles médicos regulares y seguir rigurosamente las recomendaciones de tratamiento resulta fundamental para mejorar tu calidad de vida.

Reserva tu cita médica