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CopiadoOctubre 31, 2025
Hemorroides: ¿por qué ocurren y cómo tratarlas?

Dra. Paz Sihuas, Lidia Veronica GASTROENTEROLOGÍA

¿Has experimentado molestias en el área anal que te preocupan, pero no sabes cómo abordar? Las hemorroides son venas hinchadas o inflamadas en la parte inferior del recto o alrededor del ano. Aunque muchas personas experimentan vergüenza al hablar sobre este tema, es una condición médica que merece atención y tratamiento adecuado.
En esta guía, exploraremos detalladamente qué son las hemorroides, sus síntomas característicos, las causas más frecuentes y los tratamientos efectivos disponibles. Además, aprenderás cuándo debes consultar a un especialista y cómo puedes prevenir su aparición.
¿Qué son las hemorroides?
Las hemorroides son vasos sanguíneos normales situadas en el canal anal que, en determinadas circunstancias, pueden inflamarse o aumentar su tamaño dando síntomas como dolor, picazón y sangrado por la vía rectal.
Tipos de hemorroides
Hemorroides internas
Las hemorroides internas se presentan en el canal anal, donde comienza el recto. Están recubiertas por mucosa y generalmente no causan dolor debido a la falta de terminaciones nerviosas sensibles en esta zona. Sin embargo, suelen manifestarse con sangrado, dolor y/o picazón durante las deposiciones.
La clasificación de hemorroides internas se establece en cuatro grados según su gravedad:
- Grado I: no prolapsan.
- Grado II: prolapsan (salen del ano) durante la defecación, pero retornan a su posición normal espontáneamente.
- Grado III: prolapsan y requieren reintroducción manual.
- Grado IV: prolapso permanente, imposible de reducir manualmente. Es el nivel más grave y generalmente requiere tratamiento quirúrgico.
Esta clasificación resulta fundamental para determinar el tratamiento más adecuado en cada caso.
Hemorroides externas
Por otro lado, las hemorroides externas se desarrollan bajo la piel que rodea el ano y pueden causar dolor considerable al contener fibras receptoras de dolor.
Asimismo, las hemorroides trombosadas ocurren cuando se forma un coágulo sanguíneo (trombo) dentro de una hemorroide, bloqueando el flujo sanguíneo. Este tipo de complicación se presenta como un bulto duro, muy doloroso y de coloración azulada o violácea. En un primer momento no suele haber sangrado, pero posteriormente puede erosionarse y provocar hemorragias.
Aunque pueden producirse tanto en hemorroides internas como externas, son más frecuentes en las internas y representan una urgencia médica en algunos casos.
Síntomas de las hemorroides según el tipo
Los síntomas varían significativamente según la ubicación y el tipo de hemorroide que padezcas. Identificarlos correctamente te ayudará a buscar el tratamiento más adecuado.
Síntomas de las hemorroides internas
El síntoma más característico es el sangrado rectal de color rojo vivo durante las deposiciones, visible en el papel higiénico o en las heces. Además, provocan la sensación de que el recto no queda completamente vacío después de evacuar. Cuando prolapsan, forman protuberancias que sobresalen por el ano.
Síntomas de las hemorroides externas
Por otro lado, las hemorroides externas pueden causar dolor al sentarse o al realizar otras actividades cotidianas. Otros síntomas incluyen picazón anal, hinchazón alrededor del ano y la aparición de uno o varios bultos palpables. También pueden sangrar levemente, generalmente debido al roce o durante la defecación.
Aunque el sangrado leve es común, debes consultar inmediatamente al gastroenterólogo si la hemorragia es abundante, permanente o no se detiene con el tiempo.
Asimismo, si el sangrado va acompañado de mareos o desmayos, podría indicar un problema más grave que requiere atención médica urgente.
Causas de las hemorroides
Las hemorroides se desarrollan principalmente debido a un aumento de presión en las venas del recto y el ano. Esta presión puede provenir de diversas fuentes, creando condiciones que favorecen la inflamación de estos vasos sanguíneos.
Estreñimiento y esfuerzo al defecar
El esfuerzo excesivo durante las evacuaciones es una de las causas más comunes de hemorroides. Cuando se hace fuerza para defecar, la presión aumenta significativamente en las venas alrededor del ano. Este problema se agrava con el estreñimiento crónico, que obliga a realizar mayor esfuerzo de forma repetida, dilatando progresivamente los vasos sanguíneos anorrectales.
Dieta baja en fibra y deshidratación
Una alimentación pobre en fibra dificulta el tránsito intestinal y contribuye directamente al estreñimiento. Y si a eso le sumamos no beber suficiente agua, las heces se vuelven duras y secas, dificultando la evacuación.
Embarazo
Durante el embarazo, el útero en crecimiento ejerce presión adicional sobre la vena cava inferior, responsable de drenar las venas del intestino grueso, lo que favorece la aparición de hemorroides.
Relaciones sexuales anales y sedentarismo
El sexo anal no causa hemorroides de manera directa, pero puede aumentar la presión en la zona anorrectal y contribuir a su aparición en personas con predisposición.
El sedentarismo, mientras tanto, ralentiza la circulación sanguínea y contribuye al estreñimiento. Permanecer sentado durante largos períodos en el baño ejerce presión constante en el área pélvica, limitando el flujo sanguíneo adecuado y aumentando el riesgo de hemorroides.
¿Cómo saber si tengo hemorroides?
Ante la sospecha de padecer hemorroides, es fundamental saber identificar correctamente los signos y síntomas. Por lo general, la presencia de ciertos síntomas físicos nos hará sospechar de su existencia. El dolor alrededor del ano o por el recto, especialmente durante la defecación, es uno de los indicadores más comunes.
El sangrado rectal es otro signo característico: puede observarse sangre en las heces, en el papel higiénico o en el agua del inodoro. Además, la aparición de protuberancias o bultos en el área anal, picazón e irritación en la zona, y posible dolor durante las relaciones sexuales completan el cuadro típico.
Sin embargo, estos síntomas también pueden ser causados por otras afecciones, por lo que es esencial consultar con un profesional médico. Durante la evaluación, el médico podrá diagnosticar fácilmente las hemorroides externas mediante una inspección visual directa.
Para las hemorroides internas, se requerirá un examen más detallado que puede incluir:
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Examen digital: el médico introduce un dedo con guante lubricado en el recto para detectar anomalías.
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Inspección visual: mediante instrumentos como anoscopio, colonoscopio, proctoscopio o sigmoidoscopio.
En algunos casos, especialmente si tienes síntomas que sugieren otra enfermedad digestiva o factores de riesgo para cáncer colorrectal, tu médico podría recomendarte una colonoscopia completa.
Tratamiento para las hemorroides
El tratamiento de las hemorroides sigue un enfoque progresivo, desde opciones caseras hasta intervenciones quirúrgicas según la gravedad de los síntomas.
Remedios caseros y baños de asiento
Los baños de asiento con agua casi fría durante 10 a 15 minutos, 2 o 3 veces al día, alivian significativamente el dolor y la inflamación. Para potenciar sus efectos, puedes añadir:
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Manzanilla (propiedades calmantes y cicatrizantes)
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Hamamelis (acción antiinflamatoria y antihemorrágica)
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Sulfato de magnesio (efecto antiinflamatorio y relajante)
Las compresas frías aplicadas durante 10 minutos varias veces al día reducen eficazmente la inflamación. Nunca apliques hielo seco directamente sobre la piel. Además, una dieta rica en fibra y la ingesta de abundante agua ablanda las heces y facilita su evacuación.
Pastillas y cremas para hemorroides
Las cremas con hidrocortisona reducen la inflamación y el picor, pero no deben usarse por más de una semana sin indicación médica. Las que contienen lidocaína proporcionan alivio temporal del dolor. Así también, el hamamelis en cremas o toallitas disminuye el ardor y la picazón.
Para hemorroides internas, los supositorios ofrecen alivio nocturno. Los ablandadores de heces previenen el estreñimiento y evitan mayor irritación durante la defecación.
De igual forma, tener en cuenta que las alternativas caseras y el uso de pastillas o cremas ofrecen un alivio momentáneo por lo que es fundamental el aumento del consumo de fibra (frutas y verduras) en la dieta diaria.
Procedimientos ambulatorios
La ligadura de hemorroides con banda elástica es el procedimiento no quirúrgico más efectivo para hemorroides internas. Se coloca una liga alrededor de la base de la hemorroide, hasta que por falta de flujo sanguíneo se cae en alrededor de 5 a 10 días.
Cirugía de hemorroides
La operación de hemorroides se reserva para las hemorroides de grado IV, casos severos de sangrado de hemorroides constantes y repetidos o cuando otros tratamientos no han dado buen resultado. La hemorroidectomía (extirpación quirúrgica) es el método más efectivo para casos graves.
¿Qué especialista ve las hemorroides y cuándo acudir?
Para tratar adecuadamente las hemorroides, resulta fundamental acudir al especialista indicado. Los gastroenterólogos son los médicos que habitualmente diagnostican y tratan esta afección, aunque también los proctólogos y cirujanos colorrectales intervienen en los casos donde se requiere una intervención quirúrgica.
Consulta con un especialista cuando los síntomas persistan más de una semana a pesar de los cuidados en casa o si presentas sangrado rectal abundante, dolor intenso, o no hay respuesta a los tratamientos habituales.
Las señales de alarma que requieren atención inmediata incluyen:
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Sangrado abundante o persistente
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Fiebre asociada a dolor anal
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Mareos o debilidad junto con sangrado rectal
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Incapacidad para controlar los esfínteres
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Cambios en el patrón intestinal que duran más de dos semanas
Si tus síntomas te preocupan, considera reservar una cita en la especialidad de Gastroenterología de Clínica Stella Maris, donde un equipo de profesionales evaluará tu caso con precisión y te ofrecerá las mejores opciones de tratamiento disponibles.
Consejos para prevenir las hemorroides
Prevenir las hemorroides resulta más sencillo que tratarlas. La clave está en mantener hábitos que reduzcan la presión sobre las venas anorrectales. Algunos consejos son:
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Una alimentación rica en fibra, que incluya frutas, verduras, cereales integrales y legumbres en tu dieta diaria. Acompañada con el consumo de líquidos para ablandar las heces y facilitar su paso.
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Evita el estreñimiento, pues el esfuerzo excesivo durante las deposiciones es uno de los principales desencadenantes.
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Nunca postergues las ganas de ir al baño ni permanezcas sentado en el inodoro más tiempo del necesario.
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Realiza ejercicio físico moderado para favorecer la circulación sanguínea y el tránsito intestinal. Actividades como caminar, nadar, yoga o pilates son ideales. Si tu trabajo requiere estar sentado por períodos prolongados, levántate cada cierto tiempo para caminar un poco.
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Durante el embarazo, sigue cuidadosamente las indicaciones de tu ginecólogo para prevenir el estreñimiento.
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Mantén una buena higiene anal usando agua tibia y jabón sin perfume o de glicerina. Evita rascarte o frotar con intensidad para no incrementar la irritación.
Preguntas frecuentes
¿Las hemorroides se curan solas?
En muchos casos, las hemorroides leves desaparecen sin tratamiento en aproximadamente una semana. Las hemorroides externas trombosadas suelen mejorar en 4 a 6 días, mientras que el coágulo se reabsorbe naturalmente entre 4 y 6 semanas.
Sin embargo, las hemorroides internas de grado III y IV generalmente no desaparecen sin intervención médica. Si los síntomas persisten por más de una semana a pesar de los tratamientos caseros, es necesario consultar a un especialista.
¿Las hemorroides son peligrosas?
Normalmente, las hemorroides no representan un riesgo grave para la salud. No obstante, en raras ocasiones, pueden desarrollarse complicaciones como anemia por pérdida crónica de sangre, especialmente si el sangrado es abundante y persistente.
Es fundamental no asumir que cualquier sangrado rectal proviene de hemorroides sin consultar a un especialista, ya que podría ser síntoma de otras condiciones más serias, como por ejemplo pólipos.
¿Cuáles son las consecuencias de hemorroides no tratadas?
Sin tratamiento adecuado, las hemorroides pueden provocar complicaciones como dolor crónico, sangrado continuo que puede derivar en anemia, formación de trombos (coágulos). En casos más graves, pueden desarrollarse infecciones de las glándulas anales o fístulas (túneles anormales que comunican el ano con la piel circundante), las cuales requerirán intervención quirúrgica.
Además, las hemorroides prolapsadas no tratadas pueden empeorar, afectando significativamente la calidad de vida e incluso causando incontinencia fecal leve en algunos casos.
En definitiva, las hemorroides representan una condición médica común que, aunque embarazosa para muchos, cuenta con diversas opciones de tratamiento eficaces.
Y aunque las hemorroides leves pueden resolverse por sí solas en aproximadamente una semana, los casos más graves requieren atención médica profesional.
No ignores síntomas persistentes o severos como sangrado rectal, dolor persistente o protuberancias que no mejoran, reserva una cita en la especialidad de Gastroenterología de Clínica Stella Maris, donde recibirás una evaluación completa y personalizada. Recuerda que el diagnóstico temprano y recibir el tratamiento adecuado son esenciales para prevenir complicaciones y mejorar significativamente tu calidad de vida.





