Bienestar y prevención

Julio 18, 2025

¿Qué son las enfermedades no transmisibles y cuáles son las principales?

Dr. Rivera Prada, Luis Juan

Dr. Rivera Prada, Luis Juan MEDICINA INTERNA

¿Qué son las enfermedades no transmisibles y cuáles son las principales?

¿Te has preguntado alguna vez por qué tu médico insiste tanto en hablar sobre prevención durante tus consultas? Las enfermedades no transmisibles, según la OMS, han alcanzado proporciones alarmantes a nivel mundial, siendo responsables de 43 millones de muertes en 2021, cifra que representa aproximadamente el 75% del total de muertes globales, excluyendo aquellas directamente atribuidas a enfermedades infecciosas agudas como el COVID-19.

En ese mismo año, las enfermedades cardiovasculares lideraron las estadísticas con al menos 19 millones de fallecimientos anuales, mientras que el cáncer cobró 10 millones de vidas, las enfermedades respiratorias crónicas 4 millones, y la diabetes más de 2 millones.

En Perú, estas condiciones representan las principales causas de muerte, discapacidad y enfermedad crónica, indica el Minsa. Por ello, conocer qué son las enfermedades no transmisibles, identificar sus factores de riesgo y aprender cómo prevenirlas puede marcar la diferencia entre una vida plena y saludable, o enfrentar complicaciones que podrían haberse evitado.

¿Qué son enfermedades no transmisibles?

Las enfermedades no transmisibles (ENT) constituyen un grupo de condiciones médicas que no se propagan entre personas ni a través del contacto con animales. Esta característica fundamental las distingue de las enfermedades infecciosas que conocemos mejor, como la gripe o el COVID-19.

Estas afecciones presentan un patrón de desarrollo particular: evolucionan lentamente a lo largo del tiempo, estableciéndose como padecimientos crónicos que acompañan a los pacientes durante años o incluso toda la vida. Su naturaleza persistente significa que requieren atención médica continua y un manejo integral a largo plazo.

Entre las principales categorías de ENT se encuentran las enfermedades cardiovasculares (infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares), cáncer, enfermedades respiratorias crónicas como la EPOC y el asma persistente no controlada, diabetes (predominantemente la tipo 2), enfermedades renales crónicas, trastornos neurológicos como la epilepsia, enfermedad de Parkinson, trastornos afectivos persistentes, y enfermedades osteoarticulares degenerativas como la artrosis.

Estas enfermedades no discriminan edad, grupo socioeconómico o sexo. Pueden afectar a mujeres embarazadas, niños, jóvenes, adultos y adultos mayores. Aunque tradicionalmente se asocian con el envejecimiento, la realidad muestra que millones de personas menores de 70 años pierden la vida anualmente por estas causas.

Según datos de la OMS, la distribución geográfica de estas enfermedades revela una inequidad preocupante: aproximadamente tres cuartas partes de las muertes por ENT ocurren en países de ingresos bajos y medianos, donde el acceso a servicios de salud especializados y la cobertura sanitaria universal enfrentan limitaciones significativas. 

Esta situación convierte a las ENT en un problema que trasciende la salud individual, representando tanto una causa como una consecuencia de la pobreza, y constituyendo un obstáculo real para el desarrollo sostenible.

Síntomas o características de enfermedades no transmisibles

El aspecto más desafiante de las enfermedades no transmisibles radica en su naturaleza silenciosa. Muchas de estas condiciones no presentan síntomas iniciales perceptibles, manifestándose únicamente cuando han provocado complicaciones significativas o se encuentran en etapas avanzadas, permaneciendo ocultas durante años. 

Esta característica las convierte en adversarios particularmente peligrosos, ya que cuando finalmente se detectan, el tratamiento puede requerir mayor complejidad.

Aunque cada tipo de enfermedad no transmisible presenta síntomas específicos debido a su diversidad, es posible identificar patrones sintomáticos característicos:

  • Enfermedades cardiovasculares: dolor de pecho, desmayos y dificultad para respirar.
  • Diabetes tipo 2: a menudo asintomática en etapas iniciales; en fases avanzadas puede causar sed excesiva, fatiga y visión borrosa.
  • Enfermedades respiratorias crónicas: respiración sibilante (silbidos al respirar), tos persistente, disnea (dificultad respiratoria) y pérdida de peso.

Los especialistas en salud pública enfatizan la importancia de no esperar a sentirse mal para acudir a chequeos preventivos o seguir el tratamiento médico indicado. La detección temprana, incluso en ausencia de síntomas evidentes, puede marcar una diferencia significativa en el pronóstico y calidad de vida de nuestros pacientes.

Factores de riesgo de las enfermedades no transmisibles

El origen de estas enfermedades radica en una compleja interacción de múltiples factores. Tu herencia genética, las características fisiológicas individuales, el entorno donde vives y, especialmente, tus decisiones diarias influyen en su desarrollo.

Conocer los elementos que incrementan tu probabilidad de desarrollar enfermedades no transmisibles te permite tomar decisiones informadas sobre tu salud. Estos factores se clasifican en categorías específicas que tu médico evaluará durante tus consultas preventivas.

Las enfermedades no transmisibles son causadas por cuatro principales factores modificables de riesgo, dado que están directamente relacionados con decisiones de
nuestro estilo de vida:

  • Tabaquismo
  • Hábitos alimenticios poco saludables como el alto consumo de azúcares procesados, sal y grasas saturadas
  • Sedentarismo y falta de ejercicio regular
  • Consumo nocivo de alcohol

Estos comportamientos desencadenan cambios metabólicos que elevan considerablemente el riesgo de:

  • Presión arterial elevada
  • Sobrepeso y obesidad
  • Niveles elevados de glucosa en sangre
  • Niveles anormales de grasa en sangre

Aunque tu genética no puede modificarse, conocer el historial familiar resulta crucial para prevenir enfermedades que tienen un componente hereditario. Esta información permite a tu médico diseñar estrategias de prevención personalizadas y programar seguimientos más frecuentes cuando sea necesario.

10 Enfermedades no transmisibles

Conocer estas condiciones te permitirá tomar decisiones más informadas sobre tu salud. A continuación, te presentamos las 10 ENT más frecuentes que afectan a la población:

  1. Enfermedades cardiovasculares: constituyen la principal causa de muerte por ENT. Estas condiciones incluyen infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares.
  2. Cáncer: representa el segundo grupo más letal de ENT. Esta enfermedad puede afectar cualquier órgano o tejido del cuerpo.
  3. Hipertensión: considerada tanto una ENT como un factor de riesgo mayor.
  4. Diabetes: esta condición se desarrolla cuando el páncreas no produce suficiente insulina o las células no responden adecuadamente a esta hormona.
  5. Enfermedades respiratorias crónicas: la EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) destaca dentro de este grupo de las enfermedades respiratorias no transmisibles.
  6. Colesterol alto: las dislipidemias (alteraciones del colesterol y triglicéridos) son generalmente asintomáticas y requieren análisis de sangre para su detección.
  7. Artritis: esta condición como otras de naturaleza reumática afectan el sistema musculoesquelético, incluyendo articulaciones, músculos, huesos y tejidos circundantes.
  8. Enfermedad renal crónica: implica daño progresivo y pérdida de función renal, pudiendo ocasionar acumulación peligrosa de líquidos y sustancias de desecho.
  9. Depresión: puede ser episódica o persistente. Se considera crónica cuando los síntomas se prolongan más allá de los 2 años, como ocurre en el trastorno depresivo persistente.
  10. Enfermedad de Alzheimer y demencias: más que enfermedades específicas, representan alteraciones en la capacidad de recordar, pensar y tomar decisiones.

 

Consecuencias de las enfermedades no transmisibles

Las enfermedades no transmisibles generan un impacto económico que trasciende el ámbito sanitario. Estas condiciones afectan tanto a los sistemas de salud como a las familias, profundizando las desigualdades sociales y limitando el desarrollo económico de los países.

Para las familias, estas enfermedades pueden resultar financieramente devastadoras, ya que al vivir con una enfermedad crónica enfrentan gastos catastróficos en algunos países. Contar con seguro médico no siempre garantiza protección completa.

Los costos indirectos también son significativos. La pérdida de productividad, el abandono prematuro del trabajo, el ausentismo laboral y la disminución del rendimiento representan cargas económicas adicionales.

La pandemia de COVID-19 agravó esta situación. Las personas con ENT enfrentaron mayor riesgo de contagio y acceso limitado a servicios de prevención y tratamiento. Estas enfermedades se han convertido en un desafío crucial para el desarrollo sostenible y los derechos humanos, afectando desproporcionadamente a las poblaciones más pobres y vulnerables.

Prevención y control de las enfermedades no transmisibles

Adoptar medidas preventivas representa la estrategia más efectiva para proteger tu salud, además de ser más económica que enfrentar tratamientos posteriores.

Tu estilo de vida diario puede marcar la diferencia. Si te preguntas cómo prevenir las enfermedades no transmisibles, debes saber que el primer paso crucial es abandonar el tabaco completamente, ya que este hábito incrementa dramáticamente las posibilidades de desarrollar problemas cardíacos, cáncer y enfermedades pulmonares.

La alimentación constituye uno de los pilares fundamentales de la prevención. Para optimizar tu protección, considera estas recomendaciones nutricionales:

  • Incluye diariamente 5 porciones de frutas y verduras
  • Limita alimentos ricos en azúcar, sal y grasas saturadas
  • Mantén una hidratación adecuada, preferentemente bebiendo agua, ajustando la cantidad según tu nivel de actividad física y necesidades
  • Opta por cereales integrales y proteínas de alta calidad

Asimismo, la actividad física regular merece especial atención en tu rutina. Los especialistas recomiendan dedicar al menos 150 minutos semanales a ejercicio moderado, como caminar vigorosamente, complementado con actividades de fortalecimiento muscular dos días por semana. Este compromiso con el movimiento mejora tu salud cardiovascular, ayuda a controlar tu peso y aumenta tus niveles de energía.

Moderar el consumo de alcohol protege tu organismo de múltiples riesgos, incluyendo hipertensión, diversos tipos de cáncer y enfermedades cardíacas. El descanso reparador fortalece tu sistema inmunológico y mejora tu bienestar emocional.

Los chequeos médicos regulares, idealmente anuales, permiten detectar cambios en tu salud antes de que se conviertan en problemas serios. Esta práctica preventiva cobra especial importancia si tienes antecedentes familiares de enfermedades crónicas.

Para recibir una evaluación personalizada de tu estado de salud y desarrollar un plan de prevención adaptado a tus necesidades específicas, puedes reservar una cita en Clínica Stella Maris, donde nuestros especialistas en medicina interna te brindarán la orientación médica necesaria para mantener tu bienestar a largo plazo. Tu salud merece esta atención y cuidado preventivo.

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