Bienestar y prevención

Junio 30, 2026

Derrame pleural: síntomas, causas, diagnóstico y tratamiento

Dra. Valenzuela Tasayco, Maisa

Dra. Valenzuela Tasayco, Maisa CIRUGÍA DE TÓRAX, CARDIOVASCULAR Y ONCOLOGÍA TORÁCICA

Derrame pleural: síntomas, causas, diagnóstico y tratamiento

¿Sientes falta de aire, dolor en el pecho o una tos que no mejora? Estas molestias podrían estar relacionadas con un derrame pleural, una condición médica que requiere atención especializada.

El derrame pleural consiste en la acumulación anormal de líquido alrededor de las membranas que recubren los pulmones y la pared torácica. En pulmones sanos, este espacio contiene únicamente entre 10 y 20 cm³ de líquido que actúa como lubricante natural.

En este artículo, te explicaremos qué es el derrame pleural, cuáles son sus síntomas y causas principales, los tipos, cómo se diagnostica y las opciones de tratamiento. Además, responderemos preguntas frecuentes de esta condición.

¿Qué es un derrame pleural y por qué se produce?

El derrame pleural, también conocido como efusión pleural, se produce cuando se acumula líquido en exceso en el espacio pleural. Este espacio se encuentra delimitado por dos membranas: la pleura visceral, que recubre directamente tus pulmones, y la pleura parietal, que reviste la pared interna de tu cavidad torácica.

En condiciones normales, el líquido pleural entra en este espacio desde los capilares sistémicos de la pleura parietal y sale a través de los linfáticos. El organismo produce y reabsorbe continuamente este líquido para mantener la lubricación necesaria durante la respiración. Sin embargo, cuando entra demasiado líquido o sale muy poco del espacio pleural, se genera un derrame.

La condición puede presentarse en un solo lado del tórax, conocido como derrame pleural derecho o izquierdo, o afectar ambos pulmones simultáneamente, denominándose derrame pleural bilateral. Su gravedad varía desde formas leves, como el derrame pleural laminar, hasta acumulaciones significativas que comprometen gravemente la capacidad respiratoria.

Síntomas de derrame pleural

Reconocer los síntomas del derrame pleural resulta fundamental para obtener atención médica oportuna. Sin embargo, debes saber que muchas personas con esta condición no presentan ningún síntoma. De hecho, aproximadamente el 25% de los casos cursa de forma asintomática.

Cuando los síntomas aparecen, la disnea es la manifestación más frecuente, presente en el 78% de los pacientes. Esta dificultad respiratoria suele agravarse durante el esfuerzo físico y empeora a medida que aumenta la cantidad de líquido acumulado.

Muchas personas no presentan síntomas, especialmente cuando la cantidad de líquido es pequeña. Cuando aparecen, los más frecuentes son:

  • Falta de aire (disnea): suele empeorar al caminar, subir escaleras o realizar esfuerzo físico.

  • Tos seca o poco productiva.

  • Dolor en el pecho: aumenta al respirar profundamente, toser o estornudar.

  • Fiebre: principalmente cuando el derrame está relacionado con una infección.

  • Cansancio y pérdida de peso: más frecuentes en enfermedades prolongadas o malignas.

El dolor pleurítico tiene características particulares. Por lo general, empeora cuando respiras profundamente, toses o estornudas. Puedes sentirlo en la pared torácica sobre el área afectada, pero también puede manifestarse en la parte superior del abdomen, el cuello o el hombro. Curiosamente, este dolor tiende a desaparecer a medida que se acumula más líquido, porque las dos capas de la pleura dejan de rozarse entre sí.

Causas de derrame pleural

Las causas de derrame pleural varían considerablemente en función del tipo de líquido acumulado. Entre las causas principales se encuentran: el cáncer, especialmente de pulmón o pleura, la insuficiencia cardiaca, la neumonía y la tuberculosis.

Otras causas menos frecuentes incluyen enfermedades autoinmunes, cirrosis hepática, síndrome nefrótico y tromboembolismo pulmonar.

Los trasudados se producen principalmente por insuficiencia cardiaca, la causa más frecuente de derrame pleural en general. Otras causas incluyen enfermedades que reducen las proteínas sanguíneas, como algunas patologías renales.

Los exudados, por su parte, tienen como causa más frecuente las infecciones pulmonares, particularmente neumonías, bronquiectasias infectadas o abscesos de pulmón. La pleuritis por tuberculosis representa una causa importante. Además, algunas enfermedades autoinmunes como el lupus eritematoso sistémico y la artritis reumatoide pueden provocarlos. 

El cáncer de pleura o de otras localizaciones, especialmente el cáncer de pulmón, y el tromboembolismo pulmonar también figuran entre las causas significativas.

Tipos de derrame pleural​

Los derrames pleurales se clasifican según las características del líquido acumulado, lo que determina tanto su origen como el tratamiento más adecuado. Esta clasificación se establece mediante el análisis bioquímico del líquido obtenido por toracocentesis.

Las dos categorías principales son: derrame pleural trasudado y exudado. El primero es causado por presión elevada en los vasos sanguíneos, mientras que el segundo es provocado por inflamación, tumores o infecciones. Veamos cada uno:

  • El derrame pleural trasudado se caracteriza por un bajo contenido proteico y valores reducidos de lactato deshidrogenasa (LDH). Se forma cuando existe un desequilibrio en las presiones hidrostáticas y oncóticas del sistema vascular, sin que exista inflamación de la pleura. Este tipo aparece frecuentemente en la insuficiencia cardiaca congestiva, cirrosis hepática y síndrome nefrótico.

  • El derrame pleural exudado, por su parte, presenta concentraciones elevadas de proteínas y LDH, indicando inflamación o daño pleural. Los criterios de Light permiten distinguirlo del trasudado: el líquido pleural es exudado si la relación proteínas pleura/suero supera 0,5, la relación LDH pleura/suero excede 0,6, o la LDH pleural supera dos tercios del límite superior normal del suero.

Asimismo, existen categorías especiales como el derrame pleural maligno, asociado a metástasis cancerosas, el derrame pleural complicado, que presenta infección sin pus franco, y el empiema, caracterizado por la presencia de pus en el espacio pleural. El derrame pleural masivo ocupa más del 50% del hemitórax afectado.

¿Cómo se diagnostica el derrame pleural?

El diagnóstico combina la evaluación médica con estudios de imagen y análisis del líquido pleural.

Examen clínico. El médico sospechará derrame pleural si presentas dolor torácico, disnea inexplicable o signos sugestivos durante la exploración física. En primer lugar, se realiza una anamnesis completa que incluye antecedentes patológicos, laborales y medicación.

La radiografía de tórax constituye la primera prueba para confirmar la presencia de líquido alrededor del pulmón. En posición de pie, 75 ml de líquido borran el ángulo costofrénico posterior, mientras que el lateral requiere cerca de 175 ml, pudiendo necesitar hasta 500 ml. Las radiografías en decúbito lateral detectan pequeños volúmenes más fácilmente.

La ecografía torácica es el método más sensible para detectar pequeñas cantidades de líquido y guiar la punción. Detecta líquido desde 5 ml y proporciona información diagnóstica adicional como presencia de tabiques o engrosamiento pleural. Debe realizarse por el mismo facultativo que hace la punción para incrementar la rentabilidad.

La toracocentesis (TC) consiste en extraer una muestra del líquido pleural para analizar proteínas, glucosa, LDH, células y microorganismos. Este estudio permite identificar si el derrame es trasudado o exudado y orientar la causa.

Si necesitas una evaluación especializada, puedes reservar una cita en la especialidad de Cirugía de tórax, Cardiovascular y Oncología torácica de Clínica Stella Maris.

Tratamiento del derrame pleural

El tratamiento del derrame pleural persigue tres objetivos: extraer el líquido acumulado, evitar que se reacumule y determinar la causa subyacente para tratarla adecuadamente. Los derrames pequeños (menos de 10 mm) y asintomáticos generalmente no requieren tratamiento porque muchos se reabsorben espontáneamente cuando se trata el trastorno de base.

El dolor pleurítico se controla habitualmente con medicamentos antiinflamatorios no esteroideos u otros analgésicos orales, aunque a veces necesitarás un ciclo corto de opiáceos orales. La toracocentesis terapéutica extrae alrededor de 1 a 1,5 litros en un solo tratamiento, siendo suficiente en muchos derrames sintomáticos.

Si tu derrame se debe a insuficiencia cardiaca, recibirás diuréticos y otros medicamentos específicos. Por el contrario, si fue causado por infección, el tratamiento se basa en antibióticos apropiados.

Los derrames crónicos y recidivantes pueden tratarse con pleurodesis o drenaje intermitente mediante catéter permanente. En derrames paraneumónicos complicados con pH menor de 7,20, se debe drenar completamente mediante tubo de toracostomía. Los catéteres de pequeño calibre (10-14F) son adecuados para la mayoría de casos.

¿Cuándo acudir al especialista por un derrame pleural?

El derrame pleural requiere atención médica especializada para identificar su causa y recibir el tratamiento adecuado. En esencia, aunque los síntomas pueden resultar alarmantes, la mayoría de los casos responde favorablemente cuando se diagnostica y trata oportunamente.

Busca atención médica si presentas:

  • Falta de aire que empeora rápidamente.

  • Dolor intenso en el pecho al respirar.

  • Fiebre persistente.

  • Tos con sangre.

  • Coloración azulada de labios o dedos.

Ante estas señales de alerta, reserva una cita en la especialidad de Cirugía de tórax, Cardiovascular y Oncología torácica de Clínica Stella Maris. Un diagnóstico temprano mejora significativamente tu pronóstico y calidad de vida.

Preguntas frecuentes sobre el derrame pleural

¿El derrame pleural puede causar la muerte?

Sin tratamiento, el derrame pleural puede presionar tus pulmones y dificultar gravemente la respiración, poniendo en riesgo tu vida. La mortalidad varía según la causa subyacente. Los derrames malignos presentan el peor pronóstico, con supervivencia media de cuatro meses tras el diagnóstico. En realidad, los factores asociados con mayor mortalidad incluyen edad avanzada, sexo masculino, recurrencia del derrame y presencia de enfermedad neoplásica.

¿Cuál es la diferencia entre edema pulmonar y derrame pleural?

Aunque ambas condiciones implican acumulación de líquido, afectan zonas distintas. El edema pulmonar ocurre cuando el líquido se acumula dentro de tus pulmones, específicamente en los alvéolos. Por su parte, el derrame pleural se desarrolla en el espacio entre las capas de la pleura que rodean el pulmón. Esta diferencia de localización da lugar a síntomas distintos y requiere tratamientos diferentes.

¿Cuál es el tiempo de recuperación de un derrame pleural?

El tiempo de recuperación varía según la causa subyacente y el método de tratamiento. La mayoría de los pacientes se recuperan en dos a cuatro semanas después del tratamiento, aunque algunos requieren períodos más prolongados, especialmente tras intervenciones quirúrgicas. Los derrames leves pueden resolverse espontáneamente, sobre todo si son causados por infecciones virales.

Reserva tu cita médica