Bienestar y prevención

Julio 21, 2026

Asma: conoce sus síntomas y cómo prevenir una crisis por la humedad en Lima

Dr. Gonzales Aste, Miguel Fernando

Dr. Gonzales Aste, Miguel Fernando NEUMOLOGÍA

Asma: conoce sus síntomas y cómo prevenir una crisis por la humedad en Lima

¿Tienes tos frecuente, silbidos al respirar o sientes que te falta el aire, especialmente durante el invierno en Lima? Estos podrían ser signos de asma, una enfermedad crónica de las vías respiratorias, especialmente frecuente en niños, que puede comprometer seriamente la calidad de vida cuando no se recibe el manejo y el tratamiento adecuado.

Si vives en Lima, hay un factor que merece especial atención: la humedad característica de la ciudad es uno de los principales desencadenantes de las crisis asmáticas. A lo largo de este artículo encontrarás información clara sobre los síntomas, las causas y los tratamientos disponibles, así como las medidas concretas de prevención que puedes adoptar para proteger tu salud respiratoria en el día a día.

¿Qué es el asma?

Las vías respiratorias son los conductos encargados de transportar el aire hacia los pulmones y permitir su salida al exhalar. El asma es una afección crónica que provoca la inflamación y el estrechamiento de estas vías, lo que dificulta el flujo del aire, especialmente al intentar expulsarlo de los pulmones.

La enfermedad afecta a personas de todas las edades, aunque frecuentemente comienza durante la niñez. Ciertos factores pueden iniciar o agravar los síntomas: el polen, el ejercicio físico, las infecciones víricas y el aire frío son algunos de los más habituales. Estos se conocen como desencadenantes del asma. Cuando los síntomas empeoran de forma significativa, se produce lo que se denomina un ataque de asma o crisis asmática.

Durante una crisis asmática, la inflamación hace que los bronquios de las personas con asma se estrechen y produzcan más mucosidad, dificultando el paso del aire y provocando síntomas como tos, sibilancias y dificultad para respirar.

El asma no tiene cura, pero con un tratamiento adecuado y un plan de acción bien definido, es posible controlar sus síntomas y mantener una vida normal.

¿Cuáles son los principales síntomas de asma?

Reconocer los síntomas de asma a tiempo marca una diferencia real en cómo puedes controlar la enfermedad. Los síntomas varían de una persona a otra y pueden aparecer de forma continua o únicamente ante situaciones concretas.

Síntomas comunes del asma

Los síntomas más frecuentes son:

  • Tos persistente durante el día o que te despierta por la noche.

  • Silbidos al respirar (sibilancias) que se produce especialmente al exhalar y que puede comenzar como un silbido leve y aumentar de intensidad.

  • Dificultad para respirar, que suele empeorar con el esfuerzo físico.

  • Sensación de opresión en el pecho, una sensación de presión o peso que puede resultar dolorosa.

  • Fatiga durante la actividad física.

Además, es posible que observes retracción de la piel entre las costillas al respirar, un signo que no debe pasarse por alto.

Signos de una crisis asmática

Durante una crisis asmática, los síntomas se intensifican de forma considerable. La dificultad respiratoria puede ser tan severa que te impide caminar o hablar con normalidad. Los labios y las uñas pueden adquirir un tono morado o grisáceo, y es posible que experimentes confusión o sudoración excesiva. La respiración se vuelve tan trabajosa que el cuerpo tiende a encorvarse. Ante estos signos, es fundamental buscar atención médica de inmediato.

¿Cuándo acudir a Emergencias?

  • Dificultad intensa para respirar.

  • Labios o uñas azuladas.

  • Incapacidad para hablar frases completas.

  • Falta de respuesta al inhalador de rescate.

Síntomas nocturnos del asma

El asma nocturna se manifiesta durante el sueño con ataques de tos, opresión en el pecho y sibilancias, alterando el descanso y afectando tu bienestar general al día siguiente. Si los síntomas nocturnos son frecuentes, es importante comentarlo con el neumólogo, ya que podrían indicar que el asma no está adecuadamente controlada y requerir un ajuste del tratamiento.

Causas del asma y factores de riesgo

Las causas exactas del asma aún no se conocen con precisión y pueden diferir de una persona a otra. Aunque no existe una única causa del asma, se sabe que la enfermedad resulta de una combinación de factores genéticos y ambientales, cuya interacción determina la predisposición individual a desarrollar la enfermedad.

Factores genéticos y hereditarios

La carga genética explica aproximadamente el 70% del riesgo de desarrollar asma. Si uno de tus progenitores padece la enfermedad, tienes un 25% de probabilidad de presentarla; ese riesgo asciende al 50% cuando ambos están afectados. No se trata de una herencia genética simple: múltiples genes participan en la predisposición a la atopía (afecciones alérgicas) y a la hiperreactividad bronquial, lo que explica por qué la enfermedad puede manifestarse de formas tan distintas dentro de una misma familia.

Alergias y asma

Hasta el 50% de los pacientes asmáticos presentan algún componente alérgico. Las mismas sustancias responsables de la rinitis alérgica pueden desencadenar síntomas en las vías respiratorias. Padecer dermatitis atópica o rinitis alérgica (fiebre del heno) aumenta de forma significativa tu probabilidad de desarrollar asma.

Factores ambientales

Los ácaros del polvo, el moho, la caspa de animales y el humo del tabaco figuran entre los principales agravantes de la enfermedad. La contaminación atmosférica no solo contribuye a su aparición, sino que también intensifica la exposición a alérgenos. La exposición laboral a productos químicos o polvo industrial suma un riesgo adicional que con frecuencia pasa desapercibido.

Obesidad

La obesidad cuadruplica el riesgo de padecer asma. Más allá de aumentar la probabilidad de desarrollarla, el exceso de peso dificulta el control de los síntomas y reduce la respuesta al tratamiento farmacológico.

Tipos de asma: fenotipo y características

El asma no es una enfermedad igual en todos los pacientes. Actualmente, se reconoce que existen diferentes fenotipos y endotipos, determinados por las características clínicas y los mecanismos de inflamación de cada persona.

Además, la enfermedad puede clasificarse según la frecuencia e intensidad de los síntomas y su nivel de gravedad. Identificar estas características permite comprender mejor el asma y orientar el tratamiento más adecuado para cada paciente.

Entre los principales fenotipos del asma se encuentran:

Asma alérgica

El asma alérgica (o asma inducido por alergia) es uno de los tipos más frecuentes y se relaciona con la exposición a alérgenos como el polen, la caspa de mascotas, las esporas de moho, los ácaros del polvo y determinados alimentos. Las personas con asma alérgica conviven también con otras enfermedades alérgicas como eccema o rinitis alérgica.

Asma eosinofílica

Se caracteriza por la presencia de niveles elevados de eosinófilos, un tipo de célula relacionada con la inflamación de las vías respiratorias. La identificación de este perfil inflamatorio puede ayudar al neumólogo a orientar el tratamiento más adecuado.

Asma inducida por el ejercicio

La broncoconstricción, o estrechamiento de las vías respiratorias, inducida por el ejercicio se produce durante o inmediatamente después de la actividad física. Los síntomas suelen aparecer entre 5 y 20 minutos tras el esfuerzo, y afectan aproximadamente al 90% de las personas con asma. Respirar por la boca durante el ejercicio, especialmente en ambientes fríos y secos, agrava considerablemente las molestias.

Asma ocupacional

Está relacionada con la exposición a sustancias irritantes o alérgenos presentes en el entorno laboral. El polvo, el aserrín, los vapores, los gases, las proteínas animales, los metales y algunos productos químicos pueden desencadenar síntomas en personas susceptibles.

Asma asociada a la obesidad

En algunos pacientes, el exceso de peso puede influir en la inflamación, la función pulmonar y la intensidad de los síntomas respiratorios. Por ello, el abordaje integral de estos pacientes puede incluir estrategias para mejorar la salud respiratoria y el control del peso.

Asma en niños

El asma es la enfermedad crónica más prevalente en la infancia. Su presentación clínica varía de un paciente a otro: los síntomas pueden ser leves o graves, y su intensidad también puede modificarse con el paso del tiempo. Esta variabilidad es precisamente una de las razones por las que el seguimiento médico periódico resulta tan importante.

¿Cómo se diagnostica el tipo de asma?

Para identificar las características del asma y determinar el tratamiento más adecuado, el neumólogo puede solicitar diferentes pruebas según los síntomas y antecedentes de cada paciente.

Pruebas para evaluar el tipo de asma:

  • Espirometría con prueba broncodilatadora: evalúa el funcionamiento de los pulmones y permite observar si la obstrucción de las vías respiratorias mejora tras administrar un broncodilatador.

  • Fracción exhalada de óxido nítrico (FeNO): ayuda a identificar la presencia de inflamación de tipo 2 en las vías respiratorias.

  • Recuento de eosinófilos: permite detectar niveles elevados de estas células inflamatorias en la sangre.

  • Medición de inmunoglobulina E (IgE): puede ayudar a identificar una respuesta alérgica asociada al asma.

  • Pruebas de alergia: permiten determinar si determinados alérgenos pueden estar relacionados con los síntomas.

No todos los pacientes necesitan realizarse todas estas pruebas. El neumólogo determinará cuáles son las más adecuadas según la historia clínica y las características de cada caso.

Tratamiento para el asma

Aunque el asma no tiene cura, un tratamiento adecuado permite mantener los síntomas bajo control y reducir la frecuencia de las crisis. El tipo de medicamento y la dosis adecuada dependen de factores individuales como la edad, la gravedad de la enfermedad y la presencia de efectos secundarios. Dado que el asma puede evolucionar con el tiempo, la supervisión y acompañamiento médico periódico resulta imprescindible.

Medicamentos para el asma

Los medicamentos disponibles se agrupan en cuatro categorías principales. Los de control a largo plazo se administran de forma regular para prevenir los síntomas crónicos y evitar las crisis. Entre estos, los corticoides inhalados son los más eficaces.

Los medicamentos de alivio rápido, por su parte, actúan de forma inmediata durante un episodio agudo. Para el asma de origen alérgico existen tratamientos específicos, como las vacunas antialérgicas, mientras que los fármacos biológicos están reservados para los casos de asma grave.

Inhaladores de rescate y de control

Los inhaladores de rescate, como el albuterol, alivian los síntomas en cuestión de minutos al relajar la musculatura de las vías respiratorias. Los inhaladores de control, en cambio, contienen corticoides y deben usarse a diario, incluso cuando no hay síntomas presentes.

Recurrir al inhalador de rescate con mayor frecuencia de la indicada es una señal clara de que el asma no está bien controlado. Si te ocurre esto, reserva una cita en la especialidad de Neumología de Clínica Stella Maris para revisar y ajustar tu plan de tratamiento.

Es importante utilizar el inhalador con la técnica correcta, ya que un uso inadecuado puede disminuir la eficacia del tratamiento.

Tratamientos biológicos para el asma grave

En algunos pacientes con asma grave que continúan presentando crisis a pesar de recibir un tratamiento inhalado adecuado, el neumólogo puede considerar terapias biológicas dirigidas contra moléculas específicas de la inflamación.

Estos tratamientos actúan sobre mecanismos concretos relacionados con el asma, como la inmunoglobulina E (IgE) y las interleucinas IL-5, IL-5R e IL-4/IL-13. En pacientes seleccionados, pueden ayudar a reducir las exacerbaciones, mejorar la función pulmonar y disminuir la necesidad de utilizar corticoides orales de forma prolongada.

La elección de este tipo de tratamiento depende de una evaluación especializada, que puede incluir los síntomas, los antecedentes de crisis y los resultados de pruebas como el recuento de eosinófilos, la medición de IgE y el FeNO.

Cuidados en casa para controlar el asma

Uno de los pasos más efectivos que puedes dar desde casa es identificar y eliminar los desencadenantes que pueden empeorar los síntomas. Para ello es recomendable mantener la humedad relativa del hogar entre el 30% y el 50%, ventilar los ambientes y evitar la acumulación de moho, polvo y ácaros.

También puede ser útil utilizar aspiradoras con filtro HEPA, lavar la ropa de cama semanalmente y evitar objetos que acumulen polvo, como alfombras, cortinas pesadas y peluches, especialmente en los dormitorios.

Medidas de prevención del asma

Conocer qué desencadena los síntomas es el primer paso para protegerte. Reducir la exposición a estos factores de forma activa y sistemática marca la diferencia entre vivir con crisis frecuentes o mantener el asma bajo control.

El aire acondicionado ayuda a filtrar el polen de árboles y césped, reduce la humedad interior y limita la presencia de ácaros del polvo. Si no cuentas con este sistema, mantén las ventanas cerradas durante los periodos de mayor polinización.

Para controlar los ácaros del polvo en casa, puedes seguir estas medidas:

  • Protege almohadas, colchones y somieres con fundas impermeables a alérgenos

  • Elimina alfombras de los dormitorios y opta por suelos de madera o linóleo

  • Lava la ropa de cama semanalmente con agua caliente (al menos 54 °C)

  • Usa aspiradora con filtro HEPA de forma regular

  • Mantén la humedad relativa entre el 30% y el 50%

El humo del tabaco merece una mención especial. La exposición intrauterina a sus componentes predice la aparición de sibilancias durante el primer año de vida, y los niños asmáticos cuyos padres fuman presentan ataques más frecuentes y síntomas más graves. Fumar en el exterior no es suficiente: el tabaco debe eliminarse completamente del hogar.

Un dato que suele pasarse por alto es el papel de la lactancia materna. Mantenerla de forma exclusiva durante los primeros 4 meses de vida se asocia a una reducción significativa del riesgo de asma en niños hasta los 6 años.

¿Por qué el asma empeora con la humedad en Lima?

El clima de Lima no es solo una incomodidad: para quienes padecen asma, representa un factor de riesgo real y documentado. La combinación de bajas temperaturas y humedad elevada convierte a la capital en un entorno especialmente adverso para la salud respiratoria.

El aire húmedo se percibe más pesado y denso, lo que por sí solo dificulta la respiración. A nivel fisiológico, activa los nervios sensoriales de las vías respiratorias, provocando su estrechamiento y estimulando la tos de forma refleja. Esta situación se agrava considerablemente en Lima, donde los niveles de humedad pueden alcanzar el 100% en algunas zonas, sobre todo durante los meses de invierno.

Estas condiciones de humedad sostenida crean el entorno ideal para la proliferación de ácaros del polvo, esporas de moho y polen. En algunos distritos de Lima, la humedad suele mantenerse elevada durante gran parte del año, especialmente en invierno. A esto se suma que el calor combinado con la humedad puede incrementar los niveles de ozono en el aire, uno de los principales agentes de contaminación atmosférica que afecta directamente a las vías respiratorias.

Los cambios bruscos de temperatura entre las mañanas frías y húmedas y las tardes más cálidas también tienen un impacto directo: irritan la mucosa bronquial, aumentan la producción de moco y favorecen la inflamación de las vías respiratorias. Para una persona con asma, esta variabilidad térmica puede ser suficiente para desencadenar una crisis.

¿Cómo prevenir una crisis asmática por la humedad?

El control de la humedad dentro del hogar es la primera y más importante línea de defensa frente a las crisis asmáticas. Mantén los niveles de humedad relativa entre el 30% y el 50%. Un deshumidificador resulta especialmente útil en estancias con tendencia a acumular humedad, como baños o sótanos. 

Ventila tu casa a diario, sobre todo en las zonas más húmedas, aunque sea durante períodos breves, y utiliza extractores de aire al cocinar o ducharte para eliminar el vapor acumulado. Evita secar ropa dentro de habitaciones poco ventiladas, ya que aumenta la humedad ambiental y favorece la aparición de moho.

Las filtraciones de agua deben repararse de inmediato para evitar la aparición de moho. Cualquier artículo húmedo o mojado debe secarse en un plazo máximo de 24 a 48 horas. 

Los purificadores con filtros HEPA capturan esporas de moho y ácaros en suspensión, lo que reduce de forma significativa la frecuencia de las crisis. Prescinde igualmente de las alfombras, ya que retienen humedad y polvo con facilidad.

En el entorno exterior, las precauciones son igualmente importantes:

  • Limita las actividades al aire libre durante los días de lluvia intensa o alta humedad.

  • Si necesitas salir, cubre la nariz y la boca con una bufanda o mascarilla para calentar el aire inhalado.

  • Programa la actividad física por la mañana, cuando la temperatura y la calidad del aire son más tolerables.

  • Mantente bien hidratado y lleva siempre tu medicación de rescate contigo.

Vivir con asma no significa resignarse a una vida limitada. Con el diagnóstico correcto, un plan de tratamiento personalizado y el manejo adecuado de los desencadenantes ambientales, es completamente posible mantener los síntomas del asma bajo control y disfrutar de una vida activa y plena.

En Clínica Stella Maris contamos con especialistas en Neumología que te acompañarán en el diagnóstico, tratamiento y seguimiento del asma, con un enfoque integral adaptado a tus necesidades.

Agenda una cita con nuestros especialistas y recibe un plan de manejo personalizado para respirar con mayor tranquilidad.

Preguntas frecuentes sobre el asma


¿El asma es contagioso?

El asma no es una enfermedad contagiosa. No puedes contraerla por estar en contacto con una persona que la padezca, ya que no es causada por virus ni bacterias, sino por una alteración crónica de las vías respiratorias. Ahora bien, las infecciones respiratorias como la gripe sí pueden desencadenar crisis en quienes ya tienen asma. Agravan los síntomas existentes, pero no transmiten la enfermedad en sí misma.

¿El asma se cura?

Actualmente no existe cura para el asma. Sin embargo, con un tratamiento bien ajustado y un plan de acción personalizado, es completamente posible llevar una vida normal y sin limitaciones. Los síntomas tienden a disminuir con el tiempo, sobre todo en la población infantil. Un manejo adecuado permite, en muchos casos, vivir prácticamente libre de síntomas.

¿El asma es hereditario?

Sí, existe una importante carga genética asociada al asma. Los factores hereditarios explican aproximadamente el 70% del riesgo de desarrollarla. Tener un progenitor afectado supone un 25% de probabilidad de padecerla, riesgo que se eleva al 50% cuando ambos padres tienen la enfermedad. Se trata de una enfermedad poligénica, es decir, múltiples genes participan en su predisposición.

¿El asma y el asma bronquial son lo mismo?

Sí, ambos términos describen esencialmente la misma enfermedad respiratoria crónica, por lo que suelen utilizarse como sinónimos en la práctica clínica.

¿El asma puede aparecer en la edad adulta?

Sí. Aunque suele comenzar en la infancia, el asma también puede desarrollarse en la edad adulta. En estos casos, es importante realizar una evaluación médica para confirmar el diagnóstico e iniciar el tratamiento adecuado.

Reserva tu cita médica